Hoy no... no existo

Sola,
como siempre despertando a la realidad
tan hierática al descubrir que no existo
naciendo y muriendo sola mientras vivo sin alguien más
privada del aliento enajenante de un buen amigo con quien contar.

Me separan grandes hoyos
y la sequía en el mar
hoy no existo, ni existiré jamás
dando vueltas, como siempre, al qué hice mal

Será que un día me extrañen
o al menos me recuerden como un pesar
el monstruo doriangreynéstico que llegué a habitar

Si la muerte existiera en realidad,
qué tan probable sea que me elija en este bar
entre vulgares licores y medias para quitar

Hoy no existo, no existiré jamás
entre tantos escombros alienados
marchando hacia la cámara de gas.

1 comentario:

  1. Desolador, ya ni el acto de pensar es suficiente, a veces, para asegurar que existimos, ya que el pensamiento se vuelve una tortura.

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serán eternamente preciadas las palabras que destines a comentar este humilde post