Ya no se es lo que se fue

Hundida entre los terrenos de la incertidumbre y el odio, entre espacios excitables ante la vaga oscuridad. Ya no existen las sombras que devoraban el camino al más allá, y ahora que todo se ha acabado, que la conciencia no existe y que los restos se conservan bajo la sal, es cuando vomito mis horrores sobre este corazón ennegrecido producto de la muerte violenta de esta agria soledad.

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