No he logrado determinar el origen de todo el caos en que me he sumergido, mentalmente claro. Llevo 2 meses en una prisión, para las demás personas sólo es un hospital, es el lugar donde acuden a laborar o donde parcialmente, viven. Para mi es una prisión, un lugar del cuál debo buscar a diario la manera de escapar, sino totalmente al menos unos minutos antes de la hora estipulada de salida. Me siento como presa, infravalorada y explotada; también me doy cuenta de que en 4 años de asistencia a las clases de la facultad no aprendí nada, excepto a ganarle a mis amigos en competencias de fondos de tarros de cerveza, a dormir por las tardes en la sala de mi casa al lado de mi novio y a criticar a todo espécimen raro que cruzase frente a la biblioteca. De medicina, lamentablemente, no sé nada. Quizá es algo que experimentamos a diario los humanos, en diferentes ámbitos y con diferentes personas pero, cómo puede alguien llegar a no sentirse dueño de su propio tiempo, de su propia persona. Me refiero a que a diario tengo que aparecerme en mi servicio a cierta hora de la mañana (7 am) y permanecer ahí hasta que alguno de mis superiores desde R1 hasta jefe de servicio se les ocurra volverme útil por unos minutos para desempeñar tareas de chacha, aunque en el argot médico son las funciones de un interno. Posteriormente llegas a un punto en que tienes que avisar hasta cuando irás al baño, pedir permiso para ir a comer o a respirar. Llega un momento en que te sientes mal incluso de haber terminado todos tus pendientes y tener un momento libre para descansar mientras alguien más trabaja porque te siempre te voltearán a ver mal mientras seguramente piensan "vaya interna, jodidamente huevona sin hacer nada, mientras que yo, alguien más avanzado que ella está aqui, trabajando". como decía, no me siento dueña de mi tiempo, teniendo que pedir permiso de hacer todo, sintiéndome mal por tener tiempo libre y sobre todo, lo que más me duele, tener un día libre y hacer una difícil y dolora elección entre pasarlo con mi novio o pasarlo con mi familia. Es horrible también hacer guardias cada 2 días, tener que quedarse durante 33 horas en el hospital y ansiar la hora de salida para al fin poder dirigirte hacia tu casa y lamentablemente pasar una hora desperdiciada de vida en un transporte público en el que además, seguramente el conductor te robará 50 centavos siempre que se presente la oportunidad al cobrarte. En fin, al mes, sólo un sábado puedo amanecer en mi casa, tranquilamente, de ahí en fuera, uno amaneceré en el hospital para trabajar desde las 5 am y poner cara de pendeja amable a cualquier doctor superior a quien haya que decirle "sí doctor" y llevar a cabo los procedimientos que sean pedidos, aún que resulten pendejadas, el otro será para trabajar el día completo hasta las 9 am del domingo o la hora en que se apiaden y te permitan salir. Lo mismo es para el domingo, sólo un domingo es de completo "descanso" el otro será parcial porque estás saliendo de guardia y el otro será para irle a chingar mientras la demás gente se encuentra en sus hogares o en donde vergas quiera pero no trabajando en un jodido hospital. En fin, diario es la misma vergonzosa rutina, tomar gasometrías a las mismas horas, y seguro a los mismos pacientes, porque hay servicios en los que los pacientes son eternos, llevar a placas, y bajar a desayunar en el mismo lapso de tiempo ya sea con permiso o escapándote, subir y hacer lo mismo diario, ver a la misma gente diario, soportar a la misma gente diario, ver las mismas enfermedades en diferentes personas, los mismos olores (por lo regular, desagradables) en fin. Al final , como internos no somos nada, a pesar de ser la fuerza de trabajo de muchos servicios en el hospital, somos los albañiles del hospital (no porque ser albañil sea denigrante), y a pesar de no ser nada, no podemos desaparecer, lo absurdo de todo esto es que los demás, mis compañeros, no sufren lo que yo, cuando los observo se muestran tan cómodos dentro de ambiente, podría decir que incluso se ven felices, sonrientes, hay quienes de hecho, ya han formado parejas dentro del lugar, quienes viven día a día su episodio de grey's anatomy. He pensado que si estuviese sola en el mundo o no fuera tan infantil, no me dolería regalarle mi tiempo al hospital, es decir, no extrañaría mi casa, a mi familia, mi tiempo, y mi capacidad de decidir sobre el lugar espacial y tiempo donde me encuentro física o mentalmente, no me dolería no poder decidir cada dos días cuándo ir a dormir; quizá tampoco me preocuparía por ver a mi novio, ni sentiría la muerte al llamarle un momento y tener que colgar mientras él está sí, en la escuela pero no de la misma forma y yo quedarme con la sensación de un ave en una jaula, mirando por la ventana, pensando en todos los lugares donde podría estar pero que no puedo. Es horrible también ver caer la tarde y con ello, ver a todos marcharse, tranquilos por concluir una jornada más mientras que los que estamos de guardia vamos, apenas, comenzando ese turno, sacando una y otra vez las mismas muestras, recorriendo una y otra vez los mismos pasillos para dirigirnos mil veces a los mismos lugares, es frustrante, dentro del concepto, tener que hacer cosas, que otros que están contigo en tu guardia, también podrían llevar a cabo pero que a pesar de la gravedad de quien sea, no lo harán porque ellos ya son "más" y para eso estás tú; supongo que el mejor ejemplo es cuando tienes "servidumbre" en tu casa, que aún pudiendo llevar tu plato a lavar al terminar de comer no lo harás porque sabes que hay alguien a quien le pagas y debe desquitar su sueldo, debes hacerle recordar para qué está allí y hacerle sentir que has pasado por eso y por tal no volverás a hacerlo, si tal se chingó, ahora te toca a ti. Lo más absurdo y patético de todo esto, es que yo elegí estudiar esta carrera, y es algo imbécil pensar en la obvia realidad, elegir una carrera siendo joven e imbécil y tener que cargar con ella unos años después siendo más vieja, con más o menos expectativas; con más o menos ganas o sabiendo, en realidad, a lo que te ibas a enfrentar, porque antes de estudiar algo no sabes en realidad qué vas a hacer, qué funciones vas a realizar. Quisiera no sé, quisiera largarme de ese lugar, no tener que regresar jamás y tratar de ser feliz, aunque le he dado vueltas al asunto pensando a que más me podría dedicar y no encuentro nada, no dejo de ir simplemente porque me pica el orgullo pensar lo que todos pensarán, que soy imbécil que no pude con la presión, que la carrera me comió, que era de esperarse y si no, que es una gran decepción, no lo dejo porque seguramente perdería el respeto de mis papás, porque seguramente tendría que ponerme a trabajar, en fin, porque incluso yo me decepcionaría de mi, de quien soy y de lo que pude ser. ¿Valdrá la pena entonces dejar morir el alma con tal de no experimentar la humillación? No lo sé, al final sólo tengo que resistir 9 meses más de humillación, estrés, cansancio, mal humor, malas caras, órdenes, salidas tarde, cuestionamientos, risas falsas, falsos tratos e intereses, regaños, agachar la mirada, estudiar para seguir siendo ignorante, entradas temprano y salidas tarde. Sólo 9 meses más para terminar una carrera que no me gusta y a la que no me quiero dedicar, 9 meses para darle sentido a la foto de graduación y el agradecimiento a papá y mamá por el apoyo, 9 meses solamente 9 meses para terminar y tener que irme a un pueblo donde no sé cómo la voy a pasar.

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