Horario de invierno, tardes oscuras

Cada vez que te veo, me siento feliz, estar contigo me llena de una tranquilidad inefable; aunque también me invaden mil emociones y sentimientos que jamás creí pudieran estar presentes al mismo tiempo, lo cierto es que la mayor parte del tiempo tengo miedo.

Pero cada vez que te vas, me rompo, vuelvo a la horrible sensación de inestabilidad, mis neurotransmisores se desajustan, cada vez que te vas me quedo con estas dolorosas ganas de llorar, de escaparme, de desvanecer; cada vez que te marchas quisiera irme contigo, quisiera estar en todo momento a tu lado.

Sabes, me he sentido triste en mi vida muchas veces, he pasado por esto algunas cuantas más, yo jamás me había sentido de esta manera, jamás había sentido el verdadero dolor de un corazón roto, el poco y deshabitado estado de ánimo; sombrío y rendido y el dolor, realmente físico que me produce todo esto. 

Me gustaría encontrar la manera de remediar todo, de hacer que mi cuerpo calle, que ya no duela; me gustaría estar junto a ti en el vórtice de la felicidad que solíamos habitar; pero ahora sólo tengo el brillo de tu presencia y el infierno cuando te vas.


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