Porque te vas, pero jamás te alejas, porque no quisiera que te fueras jamás. Porque quisiera darte la felicidad de tu vida.

Todo esto que escribo te lo escribo a ti, aunque no te lo quiero decir, y aunque sí quiero; sé que por más te diga y te suplique, nadie cambiará. Es cierto, tú me sacaste de la ecuación ya; una y otra vez me repite mi hermano, no te creas tan importante, nada de esto es por ti porque tú ahí ya no eres importante; lo dijiste muchas veces, ya no te hago sentir mal, y no porque quiera provocarte daño, me refiero a que ya no te duele dejarme, a que mi sentir y el despojo que soy ahora de persona ya te son indiferentes, a que mientras yo intento arreglarlo contigo tú todo el tiempo intentas olvidarme. Hace poco vi un video que decía crudamente lo que de hecho se dice en todos lados, lo que me dicen constantemente y lo que incluso yo misma suelo decirme: si tienes dudas de una relación o si tienes la incertidumbre de que quizá con alguien más podrías ser más feliz, definitivamente eso no es amor; quise darle a esa frase para mi, quise creerla y hacerla propia a mi situación; pero la realidad es que esa frase sólo me hace pensar en ti y en tu situación. En que tu dudas sobre estar conmigo, en que estar conmigo ya no te da felicidad, en que tuviste el valor de dejarme para encontrar algo que sí brinde felicidad, en que a fin de cuentas tu sí te planteaste si sería ser más feliz en otro sitio y ahora tratas de aventurarte a ello. Y dice que eso es bueno, que es bueno intentar hasta ser feliz. Así que no es amor; no sé qué sientes realmente por mi, tus acciones, tu distancia, tu seguridad al separarte de mi me confirman que has dejado de amarme, y aún dices que tienes ese sentimiento por mi, aún puedes decirme, bajo pregunta directa que me amas y que no amarás jamás a otra mujer y aunque eso calma mi doliente alma nada termina de fluir. Tampoco tiene mucho caso preguntarte, escrutar esas emociones, no tiene caso que sea yo quien te lo pregunte y mucho menos que me digas que sí me amas sin estar conmigo, porque al final, para mi es el mismo resultado, este en el que no me eliges. Yo me pregunto que es esto que siento por ti, si ahora que te pierdo comienzo amarte como nunca; si ahora mismo siento que bajaría al infierno mil veces si tú lo pides; si ahora, en retrospectiva, comienzo amarte como siempre debí; todo este tiempo he dicho que voy a esperarte, hasta que un día al fin decidas elegirme; pero la realidad es que no lo harás, porque no quieres intentarlo, porque me sacaste de tu vida hace mucho, porque tienes fe en convertir nuestro amor en amistad y porque tu vida ahora está resuelta en avanzar sin mirar atrás, quizá a la expectiva de que yo comience a avanzar y fluir, quizá me brindas u amistad durante el tiempo que sea necesario hasta que me convenza al fin de que esto ya no da para más; quizá a la espera de ser tú en alguien más que termine de desplazarme por completo. Te vi y sentir tu piel me removió el alma, y lo cierto es que una y otra vez tú dices no, y me vuelves a rechazar. Así que al volver a la realidad de nuevo estaba aquí, sintiendo de nuevo esa sensación de cuando te dejan, de nuevo volvías a huir de la vida conmigo y yo estaba aquí. Creo que jamás había sentido dolor de respirar, dolor de vivir, dolor por existir, y esa tarde, recostada en mi cama, boca abajo, fui consciente del dolor, sabes, había sufrido estos días, los he pasado fatal, algunos me han mantenido tirada, otros me han hecho pensar y evolucionar, pero ese día sentí un dolor tan real y crudo. Porque te hablé con el corazón, porque ahora soy consciente de mis errores y de lo que hice mal, porque ahora quise hablar contigo acerca de lo que fallé, acerca de lo que podemos cambiar; porque ahora pienso en la emoción de compartir nuestras nuevas vidas y nuevas actividades, porque ahora pienso en la alegría de convivir con tus amigos, de integrarme y de que tú quieras que forme parte de ese mundo; porque ahora pienso lo hermoso que sería convivir con tu familia y que me vuelvas parte de la misma; porque ahora mismo me gustaría reparar esa familia que tú y yo solíamos ser; porque recuerdo cuando te conocí y los nervios que me dieron conocer a tu mamá, caerle bien a tu hermana, la primera reunión con tus tías y ese enorme deseo de encajar, del orgullo tonto que me causó que dijeran que era bonita, que era agradable, que tenía bonitos pies; de la primera vez que conocí a Alejandro, tan callado, sentado en tu habitación mientras tú barrias, de la primera que conocí a Adrián en Iztacala; en fin, de ser parte yo de ti, de lo que eres, de lo que te gusta hacer, de tu vida. De esta nueva que ahora tienes, de tus nuevos amigos, y de tus nuevos proyectos, de las que podrían ser nuestras metas, de nuestros nuevos secretos compartidos, y de planear el futuro juntos, de que siguieras siendo el que sería el padre de mis ojos y la primera mirada al despertar; de ser el hogar con quien llegar después de un día difícil. Pero la realidad es que te hablé sobre eso y volviste a decir no, y me dolió en el alma, por que quieres estar seguro de querer estar conmigo, porque no quieres forzar lo que sientes por mi; y aunque de nuevo has dicho acerca de citas y esperar, lo cierto es que sé en el alma que jamás regresarás, y sé que en tan poco tiempo me he despedido mil veces, que en tan poco tiempo he dicho una y otra vez que me alejaré, que me rendiré, que el amor es libre y que te quiero libre siendo feliz; y que es el mismo número de veces que he vuelto a ti, hablándote como amiga, como extraña, como pretendiente, como acosadora. Ayer vi una película tonta, con Mila Kunis, y el sujeto tiene una ex novia, ella le llama por teléfono y está con otra chica en un restaurant, y él le explica "es mi ex, insiste en ser amigos, no se cansa" o algo por el estilo, y me sentí tan aludida, tan tonta y tan desagradable. Porque podría marcharme y ser un buen recuerdo de tu vida, tu primera novia, la primera mujer que amaste; pero ahora estoy arruinando esa historia siendo la loca compulsiva que no pueda aceptar que terminamos; porque te sigo hablando, porque aún trato de verte, de no alejarme aunque tú ya me lo has dejado claro. Sabes, me duele, porque durante mucho tiempo fuiste Él, fuiste todo, fuiste el presente y el futuro, el hombre en mis planes, el hombre que veía compartiendo una casa, un domingo, a los niños, la cena, noches de pláticas, porque imaginaba ser vieja a tu lado, porque cómo podría pensar en otro hombre estando tú a mi lado, mi novio es médico, bitch please; ahora mi novio será abogado. Porque imaginaba nuestros viajes por el mundo y nuestras tardes en casa fumando, porque nos imaginaba jóvenes, casados, viendo películas, en rotunda desnudez, compartiendo un buen vino, leyéndonos un libro, viviendo; dejar lejos la codependencia, las tristezas y la soledad, "ojalá podamos tener el valor de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos" como bien dijo Galeano al premio Stig. Pero ahora sólo tengo esta realidad, esto que sí está sucediendo, este presente en que tú ya te has ido y yo insisto y tengo que encontrar la fuerza para irme y para continuar, aunque yo te elegiría mil veces, porque me he enamorado cientos de veces, siempre de ti, porque no imagino mi vida con alguien que no seas tú, porque ni siquiera puedo pensar en desnudarme para otros ojos que no sean los tuyos. Y no tienes idea de cómo me gustaría que me amaras y me eligieras y quisieras estar, pero no me has elegido y la vida avanza, y sí, es como esa imagen "Si algún día me preguntan por qué lo intenté tantas veces contigo, diré que lo hice porque estaba segura que era el amor de mi vida"


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