Montaña

Qué sensación tan familiar, ésta en la que me quedo sin aire, en la algo dentro de mi cerebro cae como un derrumbe. Me prometí que no caería de nuevo en este dolor, que no lo permitiría, que no me sentiría igual, y ahora estoy sintiendo de nuevo lo mismo. Ya no puedo, me derrumbo, me muero, cómo puede doler tanto amar a alguien, cómo puede quien te ama lastimarte así, a pesar de saberlo, a pesar de estar consciente. Quizá se convenza pensando que no lo hace, que estás de acuerdo que no está mal. Pues siento que me muero.
Quiero estar contigo, quiero pasar mi vida contigo pero es que no quiero. Quizá pienses que no me importas  que no te amo, que no me interesas pero sí y sí quiero intentarlo y hacerlo, ser felices.
Pero cariño nos conocemos, conozco tus modos y tus métodos, alguien tan obsesivo como yo claro que conoce tus patrones y tu estilo y tus formas. Y quisiera rogarte, quisiera ponerme de rodillas y suplicarte que no lo hagas que no te alejes, que no me abandones, que no me cambies, rogarte que no me mientas, que no lo repitas. Pero no puedo hacerlo porque no hay vuelta atrás, porque ya lo haces, porque ya elegiste. Cómo desearía volver a encontrarte en la vida como solíamos ser, como las personas que nunca realmente fuimos. Te amo amándote sabiendote lejos, impropio y ajeno. Te amo con todo el dolor que podría amar a alguien, eres el hombre de mi vida que desearía no haber perdido. Te amo ojalá pudieras amarme igual.

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